En Occidente el estrés nos afecta a todos. Basta con encender la TV, escuchar las noticias y ya podemos sentirlo… Es esa sensación de tensión, de no estar cómodo, relajado, o poder disfrutar de la vida.
Si eso se repite cada día, y desde diferentes fuentes, entramos en el estrés crónico.
El problema es que hemos normalizado ese estilo de vida y también sus consecuencias físicas:
- Insomnio,
- irritabilidad,
- tensiones musculares y contracturas,
- trastornos digestivos como gastritis, colon irritable,
- hipertensión arterial y otros problemas cardiovasculares, etc…
Además, cuando queremos tratarlas lo hacemos de una manera sintomática en lugar de estructural. Por ejemplo, tomamos tranquilizantes para dormir o para calmar la ansiedad, antiinflamatorios y analgésicos para el dolor muscular y las contracturas, antiácidos o antiespasmódicos para los trastornos digestivos, etc… Obviamente nada de eso va a resolver realmente el problema, se puede usar a corto plazo, pero a medio sólo va servir para tapar o ignorar los síntomas, haciendo que la situación sea cada vez peor porque las causas siguen ahí alterando nuestro equilibrio psicocorporal.
Las fuentes habituales de estrés en la vida occidental son:
- Presión en el trabajo,
- la prisa, velocidad,
- el tráfico,
- demandas de los niños,
- conflictos familiares (tanto de la familia de origen como de la actual),
- los estudios,
- problemas de relación con amistades, con la pareja,
- problemas económicos,
- tóxicos medioambientales, falta de una alimentación y ejercicio adecuados, etc…
Cualquiera de esos problemas tienen que ser tratados desde su origen y desarrollar los recursos de afrontación necesarios, que serán diferentes según el tipo de causa. Muy a menudo se necesitan cambios estructurales como en alimentación, agendas, estilo de vida, etc…
Es imposible, por ejemplo, que un tranquilizante resuelva un conflicto familiar, te enseñe a ser más asertivo o capaz de afrontar y responder al comportamiento agresivo de un miembro de tu familia. Más bien al contrario, en ese caso en concreto, la pasividad de la persona que se ha “relajado” ante la actitud invasiva del otro puede incentivar ese comportamiento y permitir que éste se instaure aún más en la dinámica familiar.
No se está abordando el estrés como el trastorno pandémico que es. Podríamos decir que es consustancial al estilo de vida de los países desarrollados hoy en día y como no hagamos algo por modificarlo estructuralmente seguirá cobrándose su tarifa de salud año tras año, con todas las secuelas y reducción de la calidad de vida que conlleva.
En el Centro Esencial tratamos el estrés de esta manera sistémica, nunca intentando “suavizar” o “calmar” los síntomas, sino afrontando los cambios que sean necesarios en el estilo de vida de la persona en los ámbitos particulares que más le estén afectando. Un ejemplo típico sería lo imprescindible que es reducir actividades cuando la persona tiende a sobrecargar su agenda o mejorar la alimentación cuando hay un déficit de consumo de magnesio, vit C, o vitaminas del grupo B…
El Método que utilizamos aquí consiste, por tanto, en un abordaje estructural. Y en sólo 4 sesiones la persona consigue una “nueva forma de estar en el mundo”.
En la primera sesión identificamos los principales estresores que afectan a ese cliente en concreto y comenzamos a intervenir sobre ellos
En la segunda hacemos un reequilibrio del sistema nervioso autónomo con Psicología Neurosomática. Los resultados son relajación profunda y un equilibrio orgánico que permite afrontar la situación con más fuerza, calma y objetividad.
En la tercera realizamos un acercamiento sistémico para que el cliente entienda que muchas de sus creencias y comportamientos son aprendidos y modificables. Hacemos los ajustes necesarios desde esa perspectiva global con Terapia Sistémica.
En la cuarta analizamos su estilo de vida y de nuevo hacemos las correcciones de los hábitos que no estén en armonía con nuestro diseño natural.
De esta manera los cambios son a largo plazo y se observan desde la primera sesión.
Muchos clientes no necesitan más de esas 4 sesiones para tratar un problema concreto pero eso siempre dependerá de lo grave que éste sea, las implicaciones que tenga en otras áreas, los años que lleva instaurado, etc…
El método así planteado es un primer acercamiento para que el cliente entienda que los cambios tienen que ser desde las causas, no aliviando síntomas con arreglos temporales. Es nuestra calidad de vida y felicidad la que está en juego…
